No se olvide tampoco la cerámica de Pornic, las tiendas de ropa marinera (botas, camisetas de rayas, gorras...) o las reediciones de los libros de Julio Verne.
En Nantes se sale a “crebillonear”. Esta expresión nace del nombre de la calle Crébillon, la arteria comercial más chic de la ciudad, que da al famoso Pasaje Pommeraye, la galería comercial del siglo XIX con tiendas tan elegantes como originales.















