Evidentemente, siempre mecerá nuestro respeto Clémence Lefeuvre y su mantequilla blanca y nos encantará comer un buen pastel nantés… pero la cocina nantesa es otra cosa.
Nuestra gastronomía se caracteriza por una singularidad vinculada a su historia, a su situación geográfica y a las personas que la han nutrido. Dicha singularidad reside en la abertura, el mestizaje, la curiosidad, el viaje… Y también porque Nantes, por su tradición portuaria, se ha enriquecido con los sabores del mundo que tanto exploradores como navegantes han ido importando a lo largo de los siglos.
Sobre todo la cocina de Nantes está al servicio del producto local porque es abundante tanto en variedad como en calidad. Muchos chefs nanteses se ponen al servicio de esta deliciosa materia prima para renovar día tras día un repertorio culinario siempre en movimiento, pero que no olvida nunca lo esencial: el sabor. ¡Que aproveche!
Los sabores nanteses
Los sabores salados del País Nantés: verduras (berros, zanahorias, puerros..), marisco (centollos, langostinos, ostras, mejillones…), pescado (sardina, lubina…), pescado de río (lucio, percas, anguilas, angulas …) , quesos (curé nantais, mâchecoulais…)
Los sabores dulces del País Nantés: galletas de BN o de LU, berlingots, rigolettes y caramelos a la mantequilla salada, fouace y el gâteau nantais, bombones, nantillais…
El Muscadet sur Lie
A principios del siglo XIX , nuestros viticultores tenían la costumbre de conservar la mejor barrica de la cosecha para celebrar las fechas familiares más marcadas. Esta barrica de las celebraciones (conocida como “barrica de las bodas”) se conservaba sin filtrar, sin tratamientos y daba a los vinos una particularidad: eran más frescos en boca y su buqué era más estructurado. Así nacieron los muscadet sur Lie. Una técnica natural única en el mundo.





