Con el paso del tiempo, la ciudad se encontró demasiado estrecha en su corsé medieval y decidió salir fuera de las murallas. De esa época se conservan monumentos y recuerdos que ahora se mezclan con la modernidad.
El barrio del Bouffay es principalmente peatonal y sigue manteniendo el pulso de la ciudad. El nombre de las calles y callejuelas evocan los antiguos gremios de la Edad Media: calle del hospital viejo, de los concejales, del matadero, establos pequeños, plaza del cambio… En la zona se conservan casas medievales de entramado de madera y vestigios de una antigua chimenea renacentista anexada a la medianera de un edificio. Este es un lugar de intercambio, de encuentros, de salidas, de compras y de paseos… siempre bullicioso.


